sábado, 3 de diciembre de 2016

COSTURA Y CONFECCION


Suspiró profundamente, guardó las tijeras, agujas, hilos, telas y ya solo quedaba colocar la tapa de madera sobre la máquina de coser. Con el segundo suspiro pensó que demasiadas horas pasaba cosiendo en casa para conseguir poco beneficio a cambio. Muy pocos encargos de costura y confección entraban en estos meses de verano. 
Ella esperó cinco minutos apoyada en la nevera, abrió y seguía vacía como ayer, sin nada que cenar recogió el resto de la mesa dejando caer continuas lágrimas en el desagüe de la cocina.
Los niños se hacían mayores de forma irremediable, las preguntas empezaban a no tener respuestas y el mes no acababa de llegar al maldito final. Se secó los ojos con esmero, preparó unos vasos de leche con medias galletas y se dirigió a la habitación donde encontró a sus hijos abrazados y sufriendo un dolor de barriga llamado hambre.